Boadilla pone el nombre de Raphael a su Auditorio y el artista responde emocionado: “Es mi vida, mi gente”

14-02-2026 9:23 a.m.

🕘 3 minutos de lectura 


Redacción Boadilla IN - Boadilla del Monte vivió este 13 de febrero una jornada cargada de simbolismo. El Ayuntamiento ha rendido homenaje a Raphael dando su nombre al Auditorio Municipal, en reconocimiento a su larga y brillante trayectoria artística y a su arraigo como vecino del municipio durante más de medio siglo.

El artista acudió al acto acompañado de toda su familia y no ocultó la emoción. “Mi vida, mi gente”, expresó, visiblemente conmovido, en un gesto que resumió la dimensión personal de un reconocimiento que trasciende lo institucional.


Descubrimiento de placa y conversación pública

El acto se celebró en el propio Auditorio, ahora oficialmente vinculado al nombre del cantante. Junto al alcalde, Javier Úbeda, Raphael descubrió la placa conmemorativa en la que Boadilla expresa su admiración y gratitud hacia él.

Después, ante más de 400 asistentes, el artista mantuvo una conversación pública con el periodista Pedro Piqueras. La entrevista recorrió su trayectoria vital y profesional, así como su estrecho vínculo con Boadilla del Monte, municipio en el que reside desde hace 51 años.

El ambiente fue cercano, casi íntimo. Un auditorio lleno, silencio atento y, de fondo, la sensación de estar asistiendo a un momento que quedará en la memoria cultural de la localidad.


La música como hilo conductor

La jornada incluyó también la actuación de alumnos y profesores de la Escuela Municipal de Música y Danza, que interpretaron algunos de los temas más conocidos del artista.

Las canciones, coreadas en susurros por parte del público, cerraron el homenaje con una nota cálida y generacional. Varias generaciones unidas por una misma voz.

Con este gesto, Boadilla refuerza su identidad cultural y sella de forma permanente su relación con un artista que ha llevado el nombre del municipio mucho más allá de sus fronteras. Un reconocimiento institucional que, por lo vivido en el Auditorio, tuvo también un claro componente humano.